Gente autentica

El Willy Fog alemán

La vida es como un libro en blanco en el que vamos escribiendo páginas a medida que viajamos y conocemos diferentes países, tradiciones y culturas. Poco a poco, nos va quedando un pedazo de libro que podría titularse “El viaje de mi vida”. Pues bien, seguro que nuestro personaje auténtico  de hoy ya tiene escritas unos cuentos capítulos en su libro.

Christoph Rehage es un joven alemán apasionado de la lectura, la fotografía y los viajes. A sus 36 primaveras ha vivido en Alemania (Bad Nenndorf, Frankfurt, Hamburgo y Munich), Francia (París), Estados Unidos (Wichita) y China (Pekín).  Aunque si hoy os traemos a este buen hombre no es por sus múltiples cambios de residencia, sino porque viajó desde China hasta Alemania andando, ¡mucha tela! El alemán se encontraba en China realizando un plan de intercambio de estudios, al terminar su última clase, perdió el autobús y se echó a andar. ¡Qué no, qué lo tenía pensado! Al finalizar su intercambio decidió volver a casa a pie, ¡con dos c………! Y es que el avión ya está muy visto. En MUSA lo hemos bautizado como el Willy Fog alemán.

Conoce al Willy Fog alemán

Toda buena aventura comienza con un poco de locura. Así comenzó el viaje de Rehage. ¿Que hay entre China y Alemania? 15.000 km de tierra. Si hay tierra, se puede hacer andando tranquilamente, y esto es lo que pensó nuestro viajero en 2007. El viaje tendría que pasar por 18 lugares que eran de su interés: Pingyao, Xi’an, Pingliang, Lanzhoy, Jiayuguan, Dunhuang, Ürümqi, Almaty, Bishkek, Tashkent, Samarkand, Bukhara, Mary, Mashhad, Tehran, Yerevan, Estambul y Munich. Una vez tuvo hecho el plan sólo le quedaba ponerse en marcha. El viaje comenzó el día de su cumpleaños ¡que mejor regalo que viajar por el mundo!

Selfie por aquí, selfie por allá -no nos olvidemos de que, hoy en día, el postureo manda, aquí y en Uganda- atravesando desiertos, cruzando ríos… Los días pasaban y los kilómetros pesaban, ya llevaba 4.500 km en las piernas y siete de los dieciocho lugares conquistados. En este momento el aventurero dijo basta. Llevaba once meses caminando solo por China, once meses sin comerse un buen potaje, once meses sin mayonesa MUSA. ¡Nosotros no duraríamos ni una semana! Después de recorrer esa distancia, su yo interior comenzó a decirle: Hey, ¿qué estás haciendo chico? -Como cuando tu madre te pillaba en la cocina metiendo mano a esas albondigas en salsa antes de comer-. En este vídeo podéis ver un selfie por cada día de viaje, ¡una pasada!

En ese preciso momento acabó el viaje. Por supuesto sin frustrarse y muy orgulloso de lo conseguido. Tras unos cuantos billetes de tren y de avión, llegó a su casa sano y salvo. Aunque con una barba que competía con la de Papa Noel y una melena que ni la del Rey León.

Por lo que parece, a este espíritu auténtico y aventurero ese larguísimo viaje le supo a poco, tanto que decidió hacerse otra súper ruta. El viaje más largo 2.0 lo llama él. Esta vez de Kazajistán a Uzbekistán. Porque como él dice, “está viviendo un sueño y los sueños nunca mueren”.

Seguro que tú también eres un pedazo de aventurero y has hecho viajes impresionantes. En MUSA estamos deseando leerlos y divertirnos, así que no te cortes, ¡cuéntanoslos en un comentario! Y sí, aquellos viajes de escuela en los que te escondías con tres amigos y volvías locos a los profesores también nos valen.

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