Gente autentica

Una madre auténtica de verdad

Siempre os traemos historias de gente auténtica que alegran las redes, pero, ¿qué pasa con la gente auténtica de a pie? ¡También tienen historias que merecen ser contadas! Y hoy os traemos la de María, la madre de una de las ganadoras de nuestro concurso editorial: Clàudia García. María es una de esas madres auténticas que merecen tener su huequito en nuestro blog.

Después de un tumor en la tiroides, neuralgia de trigémino, una operación de tabique nasal y espalda por un accidente de coche, un divorcio, estar en el paro y estar al cargo de una niña rebelde, ¿quién tendría el valor de ser fuerte? Le costó su tiempo y su esfuerzo encontrar el trabajo de sus sueños, pero ahora lo ha conseguido y es feliz. Por eso Clàudia lo tiene claro: la persona más auténtica y fuerte que conoce es su madre.

Y da las gracias todos los días por ella. Aunque tenga sus días grises, como todo el mundo, siempre saca las fuerzas de hasta debajo de las piedras y desprende una vitalidad y un brillo que ni el mismísimo sol. Tendríais que ver cómo canta y baila en la cocina mientras prepara la cena o las tertulias que se montan cuando desayunan juntas. Y son felices con lo más sencillo. Salen a comer, María se mancha la camiseta y las dos se ríen. Ser auténtico es sacarle lo positivo hasta al manchurrón más pegajoso.

Mano cocinando

Algunos fines de semana van al cine y, cuando se hace el silencio en la sala, a María le entra la risa y hace los comentarios más desternillantes de los personajes. ¿La última perlita que soltó? Cuando estaban viendo La Bella y la Bestia, a ella se le ocurrió que el príncipe se parecía a Pocholo. ¿Os imagináis las risas de todos?

Es muy divertida y siempre saca sonrisas de todas las situaciones, por muy duras que sean. Prefiere no pensar demasiado y disfrutar de la vida. ¡Carpe diem, chicos!

María disfruta como una enana con los niños de su colegio. Se disfrazan en Carnaval, hacen talleres de manualidades… Pero su actividad favorita es decorar la entrada según la estación del año. Imaginaos, en diciembre se puede entrar a la aldea de Papá Noel sin salir del colegio. ¡Y todo se le ocurre a ella! Tiene las ideas más originales y divertidas, y los niños disfrutan aprendiendo.

Y es la reina animando cuando faltan las fuerzas. Clàudia y su madre salen muchas veces y suben el monte que hay cerca de su casa, un monte con unas cuestas que ni el Everest. Y claro, la cuesta cuesta. María se inventa canciones, se dan la mano y suben hasta la cima.

Abrazo madre hija

Clàudia tiene claro que a luchadora, fuerte y auténtica no hay nadie que gane a su madre. Y, como le repite una y otra vez, la felicidad llega y lo pone todo en orden. O lo que es lo mismo, hakuna matata, amigos.

María es una madre de las de MUSA: auténtica y natural como la vida misma. Y a nosotros nos encanta. ¿Qué hace auténticas a vuestras madres? ¡Estamos deseando escuchar vuestras historias!

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